La infancia y la adolescencia son etapas de grandes cambios, aprendizajes y emociones intensas. En la terapia infanto-juvenil acompaño a niños, niñas y adolescentes a comprender lo que sienten, mejorar su bienestar y desarrollar recursos para afrontar las dificultades de manera saludable.
A través de un espacio cercano, respetuoso y adaptado a su edad, trabajamos juntos para fortalecer la autoestima, la gestión emocional y las relaciones familiares y sociales, siempre implicando a las familias en el proceso cuando es necesario.
Beneficios de la terapia infanto-juvenil
La intervención temprana y el acompañamiento adecuado pueden marcar una gran diferencia en el desarrollo emocional y social de los más jóvenes.
- Mejora de la autoestima y autoconfianza
- Gestión emocional saludable
Cómo funciona la terapia infanto-juvenil
El proceso se adapta a la edad, etapa evolutiva y necesidades del menor, creando un entorno de confianza que facilite la expresión y el cambio.
Evaluación inicial y encuentro familiar
En las primeras sesiones recojo información sobre el motivo de consulta, la historia personal y familiar, y las dinámicas cotidianas para comprender el contexto del menor.
Intervención personalizada
A través del juego, la conversación o actividades adaptadas, trabajamos los aspectos emocionales y conductuales que están generando malestar o dificultad.
Acompañamiento familiar y seguimiento
Realizo sesiones periódicas con la familia para compartir avances, orientar estrategias en casa y asegurar la continuidad del trabajo terapéutico.